lunes, 19 de diciembre de 2011

EL DOLAR COMO DINERO MUNDIAL


Hace 66 años las naciones capitalistas negociaron un nuevo orden monetario internacional en la célebre Conferencia de Bretton Woods, en Nueva Hampshire. Como reflejo de la hegemonía indiscutida e indiscutible cobrada por Estados Unidos a la salida de la Segunda Guerra Mundial, el dólar fue erigido como pivote de este nuevo orden. Ese país adquirió así el privilegio, en muchos sentidos extraordinario, de emitir la moneda que habría de ser utilizada como reserva por el resto de las naciones, convirtiéndose en el centro del sistema monetario y financiero mundial. Como se sabe, hasta principios de los años 70, el sistema de Bretton Woods mantuvo una estructura formal de tipos de cambio fijos.

Por su parte, los países europeos y Japón, cuyas economías habían sido devastadas por la guerra, emprendieron una estrategia de reconstrucción sustentada en la subvaluación de sus monedas, el control de los flujos de capital y de comercio y la acumulación de reservas. Al concluir su reconstrucción, estos países modificaron sus estrategias económicas. Una medida en especial fue importante: la eliminación más o menos gradual de los controles financieros, lo que condujo, ya en la década de los años 70, al colapso del esquema de tipo de cambio fijos, dando lugar al llamado régimen de paridades flotantes. Se considera desde entonces que este hecho marcó el fin del orden negociado en Bretton Woods.

A 33 años de la crisis del sistema de Bretton Woods, las relaciones monetarias y financieras internacionales están dominadas por algunas condiciones que son hasta cierto punto similares a las de las décadas de los años 50 y 60 del siglo XX, que fueron la época de esplendor de aquel sistema. Como no podía ser de otra manera, dichas relaciones también presentan una serie de diferencias fundamentales.

Mientras que prácticamente todas las economías de América Latina y Europa Oriental emprendieron en los últimos 20 años procesos de apertura y liberalización que en general no les han reportado ganancias significativas de crecimiento y bienestar, las principales economías de Asia optaron por poner en pie una estrategia de desarrollo cuyos componentes centrales son los mismos que adoptaron las de Europa Occidental y Japón en la inmediata posguerra: tipos de cambio subvaluados, intervenciones abiertas y considerables en los mercados cambiarios, controles comerciales y sobre el movimiento de capital, acumulación de reservas. Todo ello al servicio de un objetivo fundamental: promover la inversión y el crecimiento por medio de la exportación a los grandes mercados internacionales de consumo de masa.

La importancia cobrada por los países de Asia en la dinámica económica mundial hace pensar a muchos especialistas que la estructura del sistema monetario internacional está recobrando algunas características esenciales del periodo de Bretton Woods. Según ellos, la dinámica actual de este sistema, las tendencias que están dominando la acumulación de reservas en el mundo, la dirección geográfica de los flujos netos de capital y los movimientos de los tipos de cambio son procesos fuertemente determinados por el desempeño de los países asiáticos y su relación con el centro del sistema, es decir, con Estados Unidos

Retorno al papel único de Estados Unidos
No cabe duda, en efecto, que al inicio del siglo XXI Estados Unidos está volviendo a desempeñar un papel único en el sistema financiero y monetario internacional que, por varias razones, Europa y Japón, los otros polos del poder económico, no están en condiciones de asumir. En los años recientes Estados Unidos ha mantenido un déficit creciente en la cuenta corriente de su balanza de pagos, cuyo origen geográfico fundamental está en Asia, sin que el dólar registrara variaciones significativas a la baja con respecto a las principales monedas asiáticas. Dado que un interés económico estratégico de estos países es mantener y acrecentar su posición competitiva en el mercado estadunidense, sus respectivas autoridades monetarias intervienen sistemáticamente en el mercado cambiario, realizando compras masivas de dólares para impedir la apreciación de sus monedas nacionales.

En la práctica, la estrategia económica y monetaria de los países asiáticos funge como mecanismo que contrarresta, si no es que incluso estimula, los crecientes desequilibrios financieros de Estados Unidos. La acusada tendencia a vivir más allá de sus propias posibilidades, que este país ha mostrado de manera persistente en los últimos 10 años, es en cierta forma aminorada por la avidez con que los bancos centrales de Asia invierten en instrumentos financieros denominados en dólares. (Y en México y América Latina sabemos que la acumulación de reservas denominadas en dólares no es sólo una obsesión asiática; la diferencia es que aquí acumulamos reservas sin un crecimiento sostenido del producto y el empleo, lo que hace socialmente onerosa dicha acumulación.)

En este contexto es necesario reconocer que Estados Unidos es una economía mucho más abierta a las corrientes del comercio internacional que la Unión Europea (UE). Los problemas estructurales de esta última (incluyendo el compromiso político y estratégico de absorber la exportación de su propia periferia del antiguo este socialista), son un factor que impide objetivamente a la UE operar una apertura más amplia de su mercado interno a los bienes provenientes de las economías asiáticas. Estas exportaciones se colocan masivamente en Estados Unidos, y el excedente resultante se emplea en una medida muy elevada para financiar esta cada vez más grande operación transcontinental de comercio.

Todo lo anterior configura una situación que hasta ahora impidió la depreciación del dólar en los mercados cambiarios de Asia, reduciendo los riesgos inflacionarios de una devaluación frente a un área geográfica que se ha constituido en la principal fuente de provisión de una serie muy amplia de bienes de consumo final, intermedio y de capital. La dinámica de las relaciones monetarias financieras con Asia también ha proporcionado a Estados Unidos una ampliación de los márgenes de acción de las autoridades monetarias, al reducir en parte las tensiones que habrían obligado a endurecer la posición asumida por la Reserva Federal (Fed) ­banco central­ durante todos estos años, y en particular a partir del fin del largo ciclo expansivo de los años 90. La política de acumulación de reservas de las economías asiáticas, por último, también ha sido fuerte palanca de apoyo del extraordinario relajamiento observado por la política fiscal durante el gobierno del presidente George W. Bush. A pesar de sus bajos rendimientos relativos, los bonos gubernamentales fueron absorbidos con avidez por las autoridades monetarias asiáticas.

Sin fuertes presiones

En este cuadro de conjunto, Estados Unidos no parece enfrentar en la arena internacional presiones realmente fuertes para empezar a ajustar su economía y reducir sus grandes desequilibrios financieros. Como dice el economista de la Universidad de California Barry Eichengreen, al menos en lo que respecta a sus relaciones monetarias y financieras con Asia, Estados Unidos parece contar con incentivos para seguir "viviendo felizmente por encima de sus medios".

No obstante, varios economistas creen que el ajuste, para serlo de veras, deberá ser forzado por los países asiáticos, obligados a reconocer los límites de las políticas de crecimiento por medio de exportaciones. Significa aceptar que el crecimiento requiere equilibrar la asignación de recursos, y en primer lugar del capital, en el resto de los sectores, por ejemplo en vivienda e infraestructuras y servicios públicos. Se sabe que China, por ejemplo, enfrenta cada vez con mayor fuerza esta disyuntiva.

Este cambio de prioridades conllevará una modificación del conjunto de la estrategia económica y financiera seguida hasta el presente en los países de Asia. De manera especial obligará a revaluar el tipo de cambio real de las monedas. Para reducir las consecuencias inflacionarias de esta medida ­consecuencias que de no controlarse tendrían un fortísimo costo distributivo y producirían una larga serie de distorsiones económicas­ los bancos centrales deberán cancelar su intervención en los mercados cambiarios, y dar curso a esquemas de libre flotación de las monedas.

Un escenario como el precedente marcaría el fin de lo que algunos llaman el "cártel de bancos centrales" que durante todos estos años han dado soporte al dólar y mantenido subvaluadas las monedas asiáticas. En este punto, y como ocurrió en Europa Occidental hacia fines de los años 60, en las postrimerías del orden monetario y financiero de Bretton Woods, las condiciones estarán dadas para que se opere un desplazamiento progresivo de los capitales asiáticos invertidos en dólares hacia activos financieros denominados en otras divisas. La alternativa más lógica ­al tiempo que una de las más grandes diferencias con respecto al sistema de Bretton Woods­ es el euro, que hasta ahora realmente no ha ejercido su capacidad de moneda de reserva internacional y en cambio sí ha cargado con una parte significativa del costo de los desequilibrios financieros estadunidenses.

Alternativa frente al dólar

Como sea, una de las grandes diferencias del actual orden monetario con respecto al sistema de Bretton Woods es la alternativa que el euro significa frente al dólar en tanto que moneda de reserva dominante. Otra importante diferencia es que, al contrario de lo que ocurría en los años 50 y 60, cuando la acumulación de reservas en dólares por los bancos centrales de Europa y de Japón tenía como trasfondo un superávit de la cuenta corriente estadunidense (esto es, un exceso de ahorro interno), ahora la acumulación de reservas por los países asiáticos corre paralela a un deterioro sin precedentes de este indicador. (Lo que constituye un indicio inequívoco de bajas tasas de ahorro en esa economía.)

Es evidente que una depreciación del dólar frente a las monedas asiáticas facilitaría un ajuste más rápido y ordenado del sistema mundial de pagos. Para la Fed sería un factor de apoyo en la perspectiva del nuevo ciclo la política monetaria, sobre todo si éste se contempla en el horizonte de mediano plazo, es decir, en la perspectiva de las realidades financieras que deberá enfrentar a partir de 2005 el próximo gobierno (incluso en la hipótesis cada vez más frágil de que el presidente Bush sea relecto).

Ahora bien, las consecuencias monetario financieras del ajuste no serán del todo cómodas para la UE, y en primer lugar para los países de la zona del euro. La recomposición de los portafolios internacionales de inversiones, tanto de las públicas como de las privadas, producirá de manera inevitable una apreciación del euro. En este punto cabe volver a recordar que las principales economías del viejo continente enfrentan toda una variedad de problemas, entre los cuales el endeudamiento del sector público no es el menor. De igual forma, el impacto de un euro fuerte sobre el comercio de exportación europeo restará impulso al crecimiento económico y a la capacidad, ya de por sí precaria, de generación de empleo en esta región. Dado el modelo social europeo, las tensiones que de ellos resultaría hacen pensar en la configuración de escenarios político-electorales no deseables para los gobiernos en el poder, de manera que los actores institucionales buscarán activamente poner en marcha mecanismos compensatorios de los efectos derivados de todo cambio del entorno monetario y financiero internacional.

AL: condición subordinada y marginal
En este contexto general es pertinente interrogarse sobre las opciones y los márgenes de actuación que tendrían frente a sí los países latinoamericanos y, desde luego, México. Lo primero que resalta es que, a pesar de las numerosas modificaciones observadas después del colapso del sistema de Bretton Woods, los países latinoamericanos mantienen su condición subordinada, y por tanto marginal, en la estructura de poder y en la determinación de la dinámica monetaria y financiera internacional. A diferencia de las economías de Asia, y fuera de episodios negativos (la crisis de la deuda externa en los años 80, la crisis mexicana de 1995 o la crisis con que la economía argentina entró al siglo xxi), las economías latinoamericanas son un actor pasivo del sistema, tanto como lo fueron hace 60 años. Los factores reales del poder económico y político de la región, cuyos intereses se expresan en términos generales en las posiciones casi coincidentes de los bancos centrales y del FMI, seguirán impulsando la estrategia de tasas de cambio flotantes y de respeto irrestricto a la movilidad internacional del capital. Por su parte, algunos sectores políticos y sociales, preocupados por la falta endémica de crecimiento que padecen las economías latinoamericanas, propugnarán por la reorientación de la estrategia de desarrollo hacia un esquema parecido al experimentado en el pasado reciente por las naciones asiáticas, en el que la proyección exportadora se consolide por medio de tasas de cambio fijas sobrevaluadas frente al dólar, intervenciones estratégicas de la autoridad monetaria en los mercados cambiarios y una reconquista de espacios de control sobre los movimientos especulativos del capital.

Autor: Víctor M. Godínez

viernes, 16 de diciembre de 2011

LA CRISIS DEL SISTEMA DE PENSIONES AFP


Hugo Fazio, director de CENDA:”Indiscutiblemente la crisis golpea la economía chilena”

El economista Hugo Fazio, Presidente del Banco Central durante el gobierno del doctor Salvador Allende y actual Director de Centro Nacional de Estudios de Desarrollo Alternativo, CENDA, se sienta frente a un conjunto de dirigentes sindicales bancarios y a través de sus apuntes va desentrañando los nudos capilares de la crisis mundial, su impacto en Chile, y el derrumbe millonario con costo a los trabajadores del sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP’s) creado durante la dictadura militar y fortalecido por los gobiernos de la Concertación.

¿En qué coyuntura se encuentra la crisis mundial del capitalismo?

Por ejemplo, la semana del 13 al 17 de octubre, los mercados bursátiles subieron fuertemente. Ahí actuaron básicamente las expectativas, no estuvieron presentes fundamentos reales. Se produjo por primera vez una intervención colectiva de magnitud de los gobiernos, y eso llevó a la conclusión de expectativas que las cosas tenderían a mejorar. Pero 2 días después hubo una situación distinta: ocurrió la segunda caída más fuerte de la historia de los mercados bursátiles. Entonces nos encontramos en un escenario al revés.

¿Qué ocurre en Norteamérica?

Las acciones reflejan el valor comercial de las empresas, y ellas están descendiendo. El 16 de octubre se produjo una pérdida de 1,1 billón de dólares. El Dow Jones cayó alrededor de un 7 %. La caída total que ha tenido desde el punto máximo es 40; entonces la pérdida global acumulada es de cerca de 6 o 7 billones de dólares, cuando el PIB de Estados Unidos es de 14 billones de dólares.

¿Cuál es el carácter de la crisis?

Esta es la crisis financiera más grande que ha ocurrido en el mundo. Desde el punto estrictamente financiero, esta es mayor que la depresión de 1929. Si se compara con la caída de la economía real, la actual es menor.

¿Por qué?

El mercado de capitales se ha globalizado. Entonces si se examinan los años 30’ respecto de hoy, son absolutamente diferentes. Entonces pasa que si se produce una caída en las casas en Florida, esto repercute en Singapur. Sobre todo sobre el sistema financiero. Desde la evolución de la crisis hasta hoy, para esquematizarla, se podría dividir en tres momentos. Partió con la caída del mercado inmobiliario norteamericano, estalló la llamada “burbuja inmobiliaria” que había crecido muy fuerte los años anteriores debido a tasas de interés muy bajas, y para que crezca una burbuja, debe incorporar cada vez a más gente. Todas las burbujas del mundo han estallado, y esta es una historia que viene del siglo XVII. Y es así, porque la burbuja descansa sobre un juego especulativo y no sobre la economía real. La segunda etapa, consecuente con la anterior, condujo a una crisis financiera que comenzó hace 15 meses. Y comenzó a tener ramificaciones globales inmediatamente. Y los mercados bancarios actúan mundialmente. La caída inmobiliaria repercutió en los bancos por dos lados: cuando caen los mercados inmobiliarios, los créditos dados por los bancos con garantía al valor inmobiliario se paralizan y comienza la cesación de pagos. Se dice que en Estados Unidos son 20 millones de familias afectadas. Este es el efecto más directo, pero no necesariamente el más importante. El más relevante es que, a partir de estos títulos hipotecarios se produjo todo un fenómeno denominado de “ingeniería financiera”. Entonces empezaron a crear documentos, en base a esos documentos, y los colocaron en los mercados. Y eso lo adquirían inversionistas de alto riesgo que buscaban obtener ganancias con esos papeles. Es decir, se crearon instrumentos sobre instrumentos. La operación hipotecaria básica fue metida dentro de paquetes de operaciones, donde había hipotecas buenas y malas. Los mecanismos que usaron fueron tan complejos que cuando asumió el actual Presidente de la FED, pidió que se los explicaran.

¿Cuándo se despliega?

La crisis se aceleró a mediados de septiembre de 2008. ¿Por qué? El Departamento del Tesoro, la FED norteamericana, venían buscando resolver caso a caso. Entonces había una institución en dificultades y así buscaban una solución ayudando a la compra a través de otros bancos, o ingresándole recursos, uno por uno. Allí hicieron un cálculo equivocado. Dejaron quebrar un gran banco de inversiones, el Lehman Brothers. Con los bancos de inversiones anteriores no hicieron sino salvarlos de la quiebra. Antes, la Reserva Federal (FED) indirectamente hizo que JP Morgan, un banco comercial, comprara un banco de inversiones debido a que la legislación vigente impedía a la FED prestar a los bancos de inversiones. Ellos fueron un producto de la Gran Depresión. En ese tiempo hubo una gran cobertura a los bancos comerciales y esos quedaron con regulaciones, pero los bancos de inversión quedaron sin regulaciones, y, por ende, fueron los que más desarrollaron las actividades especulativas. Y los que más ganaron plata, hasta volverse el símbolo de Wall Street. Y ocurre que si en marzo existían 5 bancos de inversiones, hoy hay cero. Eso demuestra la profundidad de la crisis.


Pero también hubo quiebras sin salvataje estatal…

Dejando quebrar un banco, la FED trató de dar una señal de que no iban a respaldar a todos (riesgo moral). Pero esta acción provocó una reacción inversa; un pánico gigantesco en los mercados financieros.

¿Cómo se ha desarrollado el nuevo escenario?

“Se está recomponiendo todo el cuadro bancario a nivel mundial. La crisis reveló la carencia de capital de los bancos (norteamericanos y europeos). Y, además, los bancos dejaron de operar entre sí. Y con mayor razón, los préstamos a las empresas y a las personas. Aquí predominó el riego y el temor a prestar. Hasta mediados de septiembre no habían funcionado las intervenciones de los bancos centrales a través de la inyección de dinero. Después establecieron acuerdos para proporcionarle dólares entre la FED y los otros bancos centrales porque la mayor parte de la especulación se realizó en dólares. Ello ha implicado la reevaluación de dólar, convirtiéndose en refugio, cuestión bastante paradojal, considerando que el epicentro de la crisis esta en Norteamérica. Se demanda mundialmente el dólar y el yen japonés.”

Aumentó la demanda del dólar…

“Las grandes empresas norteamericanas transnacionales comenzaron a llevar recursos de vuelta, desde fuera de Estados Unidos hacia Estados Unidos. Pero para ello, demandaban dólares, lo que generaba más presión sobre la divisa. Esto se suma a la necesidad de dólares de los bancos europeos, que también requerían dólares debido a que el grueso de sus operaciones especulativas lo hicieron con esa moneda. Esto produjo dos grandes problemas: el del capital de los grandes bancos, y que las operaciones interbancarias habituales se frenaran. Y cuando ello ocurre, se frena la economía.”

¿Qué ocurrió con la medida de los bancos centrales?

La acción de los bancos centrales no dio resultado. Lo que hicieron fue inyectar dinero, bajar las tasas de interés, operar de acuerdo a los bancos centrales norteamericano y europeos para proporciona dólares, etc. Es decir, hicieron varias acciones conjuntas para tratar de reestablecer la crisis. Y no resultó.

Los bancos adoptaron iniciativas monetaristas…

En situaciones de caída de actividad económica, de recesión, las medidas monetarias no dan resultado. De hecho, la FED norteamericana ha bajado la tasa de interés a un 1,5 %, pero la economía sigue cayendo. Y esto es lo que se denomina “trampa de liquidez”, la cual se produce cuando hay dinero disponible, pero el mercado no funciona.


Si aquello no sirvió, ¿Cuáles fueron los siguientes pasos?

Ocurrió entonces, que los gobiernos más desarrollados, en la semana del 13 al 17 de octubre, construyeron un plan. ¿En qué consiste? Un componente es asegurar el funcionamiento del mercado interbancario a través de que los Estados –por tanto, con cargo a recursos públicos- doten de garantía a esas operaciones. Esto durante 5 años, en operaciones que se hagan hasta fines del año próximo. Otra medida del plan es aumentar el capital de los bancos con recursos del Estado. Aquí se provoca lo que la prensa ha llamado “nacionalización” o “nacionalización parcial” de los bancos que tiene ciertas particularidades. El Estado interviene en los bancos, pero sin tomar la gestión de los bancos, y, por tanto, tiene mucho de un salvataje. Más o menos lo que ocurrió en Chile en la crisis de los 80’ (deuda subordinada). Así los Estados pasan a ser accionistas preferentes de los bancos, como retribución. La tercera medida, es asegurar que los depositantes de los bancos no se vayan. Todos sabemos que los bancos prestan varias veces la misma cantidad de dinero, es decir, cuando se produce la demanda sobre los bancos no están en condiciones de responder. Esto lo resolvieron sobre la base de que el Estado garantice los depósitos realizados. Aquí no hay cifras iguales. Por ejemplo, Alemania dio garantía absoluta; en el caso de Estados Unidos, se ofrecieron 250 mil dólares; la Unión Europea estableció 100 mil euros como mínimo.


Pero si las acciones no son homogéneas…

El tema es que si estas medidas no se uniforman, se produce que los grandes depositantes tienden a irse al que dé más garantía. Y esto se ve también a nivel de bancos, porque aquellos que tienen participación del Estado respecto de los que no la tienen y que compiten en los mercados internacionales, tienen más ventajas. Es decir, se produce una distorsión en el funcionamiento del sistema. Esto lleva a que tales políticas se extiendan por el mundo. Por ejemplo, en los países árabes. Porque si no se toman semejantes medidas, no pueden competir.. Lula afirmo que, con sus reservas de 200 mil millones de dólares, está dispuesto a respaldar a los bancos de Brasil.

¿Y cuál fue la reacción norteamericana?

En el caso norteamericano, estas políticas significaron, en la práctica, que de los 700 mil millones de dólares destinados a la banca, sólo se podía utilizar la mitad. 250 mil millones de dólares el Departamento del Tesoro, y 100 mil millones de dólares, el propio Bush. Y para usarse un monto mayor, se tiene que ir nuevamente al Congreso. Estas platas son para comprar “activos tóxicos” que valen nada o muy poco, lo que, en alguna medida ayuda a los bancos. Y la ley también autorizó al gobierno a infiltrar la propiedad de los bancos. En resumen, todo lo ocurrido está reconfigurando el cuadro bancario mundial.

Se ha planteado profusamente la regulación de la arquitectura financiera…

El lunes 13 de octubre se reunió el G8 y acordó crear instancias de supervigilancia a las instituciones financieras. Es decir, por ejemplo, el FMI quedaría sometido a la supervisión del G8. Esto tiene que ver con problemas de fondo: que se ha globalizado el mercado de capital, es gigantesco y sobre todo en operaciones financieras. El economista chileno French Davis dice que existe una relación de 1 a 40 entre economía real y economía financiera. Y esta es una consecuencia del neoliberalismo, que privilegia las finanzas sobre la economía real.

¿Sólo Estados Unidos está en franca recesión?

Se afirma que el 60 % del producto Mundial está ya en recesión (Estados Unidos, países europeos, Japón). Esto quiere decir que la demanda mundial ha caído. Y ello tiene alto sentido en Chile, porque en el país se han subido las tasas de interés, y se han adoptado medidas contractivas de la demanda. Indiscutiblemente la crisis golpea la economía chilena.. Las alzas de las tasas de interés, la falta de liquidez en dólares, la caída de los fondos de pensiones, la caída del precio del cobre, son expresiones de la crisis en el país. Un informe del Barclays Capital que estudia a un grupo de países latinoamericanos afirma que los países más expuestos a la crisis son Chile y Brasil porque son los más insertos en los mercados financieros. Y que de los dos países, el más expuesto es Chile.


LA REFORMA PREVISIONAL REFORZÓ EL SISTEMA DE AFP”

Las pérdidas multimillonarias de los ahorros previsionales administrados por las AFP’s han destruido alrededor de 20 mil millones de dólares, provocando una enorme alarma pública en Chile. ¿Cuál es la naturaleza de las AFP?

El sistema de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP’s) es contrario a los intereses de los cotizantes. Desde hace más de un año nosotros (CENDA) venimos planteando que se transparente realmente la situación de los fondos para saber en manos de quién están, pero hasta el momento sólo se dan informaciones generales. Nosotros estamos convencidos que si se transparentara la situación de los fondos aparecería más de una sorpresa. Y que determinados recursos están en manos de entidades hoy en crisis.

¿Cuál es el fin de la AFP?

“El objetivo de la AFP es captar recursos de los cotizantes para colocarlos en determinadas empresas y grupos económicos. Y si sigues la serie de dónde están colocados los recursos, se revela que están en manos de muy pocos receptores. Los fondos de los imponentes han servido para el manejo financiero de determinados grupos económicos. Para eso sirve la AFP.”

¿Quiénes gobiernan las AFP’s?
Los dueños de las AFP’ son determinados grupos internacionales y nacionales muy poderosos. Cuando se discutió la reforma previsional, nosotros dijimos que lo que había que resolver era el sistema de AFP. Pero la llamada reforma, no lo modificó; reforzó el sistema de AFP.

Ante el derrumbe de los ahorros de los trabajadores, ¿Qué debería ocurrir?

El gobierno y las AFP’s deben asumir su responsabilidad. Las AFP’s manejan los recursos de los imponentes y los han manejado mal. Y a quienes manejan mal los recursos, no se les premia. Nosotros planteamos hace un año que había que intervenir las AFP’s. Y que no podía seguir ese sistema cuando se discutía la reforma previsional, que, como consecuencia tuvo una ampliación de cotizantes, lo que inyectó más dinero al modelo.

¿Qué solicitaron como CENDA entonces?

Exigimos un retiro ordenado de los fondos. Si nos hubieran hecho caso hace un año, la situación sería distinta. En estos momentos, las pérdidas son muy fuertes.


¿Qué conceptos deben primar en materia de previsión y seguridad social?

La seguridad social no puede ser una operación financiera, no puede ser un casino, ni una lotería. La seguridad social tiene que garantizar un ingreso. Y esto significa un cambio de fondo del sistema.

¿Cuál ha sido la versión oficial para la defensa gubernamental de las AFP’s?

“El discurso es que esta es una inversión a largo plazo, entonces esperen a que antes de morirse, las finanzas cursen para arriba, para que les vaya bien y pueden ganar plata.”

Pero las propaganda de las AFP’s habla de mayor rentabilidad con la inversión financiera de los ahorros…

No existe ningún dato estadístico que pruebe que la rentabilidad a largo plazo va a ser buena, porque depende del año que se tome como base. Y este problema no lo resuelve ningún caso particular, eso sólo se resuelve con cambios al modelo.


¿Dónde deberían invertirse parte de los ahorros provisionales?

El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, autorizó que el 80 % de los fondos pudieran colocarse fuera del país. Desde el punto de vista del interés nacional, la AFP es el mecanismo de ahorro del país ¿Y será bueno que esos ahorros se usen afuera y no en Chile? ¿No existen proyectos rentables en Chile donde se inviertan esos recursos, acaso? Hay que tener una política de inversiones con los recursos disponibles. Y ella sólo puede ser una política nacional, que tenga en cuenta el interés nacional. Por ahí, yo creo, que están las formulaciones que debe adoptar el movimiento sindical.

Por Andrés Figueroa

El Ciudadano

martes, 6 de diciembre de 2011

SERVUCCION


Servucción: el proceso de creación de servicios

Aprieta el calor en el litoral central de la costa del pacífico, la costa mediterránea. Gentes de todo el país abarrotan las playas levantinas. En los hoteles, los chiringuitos, los parques infantiles, las máquinas recreativas… cada minuto se producen miles de transacciones cuyo bien adquirido es el servicio puro o asociado a otro bien tangible. Hoy hablaremos de servucción.

Utilizando el mismo patrón que un artículo anterior -una cafetería-, intentaré exponerle cómo se crea un servicio y la importancia de este proceso en la percepción de valor por parte del consumidor.

El primer elemento del sistema de servucción es la búsqueda de la satisfacción del cliente. De esta forma, ha de existir una necesidad que motive al consumidor a cubrirla con un servicio. («Necesitamos un lugar donde tomar un café y conversar»).

El segundo elemento es el soporte físico. Éste ha de estar acorde con la calidad prevista del servicio a prestar. («Entremos aquí, que tiene buena pinta»).

El tercer y más importante es el personal de contacto o frontline. De su educación, formación, presencia, cordialidad, predisposición y capacidad de atención depende gran parte del éxito del proceso. («Buenas tardes señores. ¿Están cómodos o desean una zona más tranquila?»).

Los tres últimos elementos son el servicio interno («Es una maravilla cómo atienden todos en este local»); los competidores; esto es, controlar el entorno es vital para crear diferencias competitivas («Esta cafetería es única, el sistema tradicional italiano le da un sabor exquisito al café…»); y el diseño e innovación: el consumidor es inquieto y le gusta disfrutar de novedades. («Me encanta la decoración»).

Recuerde que el cliente no ve la servucción. Sin embargo, es el protagonista de un proceso que se produce en tan solo un instante y que no se ve, pero que se percibe. Trabaje la calidad del servicio, le garantizará el éxito y la fidelidad de sus clientes.